Ansiedad

Todo está bien... ¿y si no?

Por , Psicólogo · T.P. 106127

El visitante que nadie ve

Finalmente lograste algo. El trabajo nuevo, la visa, la relación estable, la casa propia, la vida que soñaste cuando todo era incierto. Deberías sentirte bien. Deberías disfrutar. Todos te dicen que lo mereces, que ya llegó, que puedes respirar.

Pero no puedes. Algo en ti no se permite el descanso. Hay una voz que se sienta al lado de todo lo bueno y susurra la misma pregunta, siempre la misma: ¿y si no?

No es ingratitud. No es debilidad. No es que no valores lo que tienes. Es algo más preciso y más humano que eso.

Lo que Rick nombra en sesión

Rick le pone una imagen a esa duda que se sienta junto a lo bueno:

Todo está bien. Pero, ¿y si no? Esa pregunta es lo que genera esto. (adaptada del verbatim)

El «y si no» puede sentirse como un visitante que aprendió a estar pendiente cuando la vida era inestable. Esa es una manera de explorar su historia, no la explicación obligatoria de tu ansiedad. Quizá el terreno cambió; quizá todavía hay asuntos reales por resolver.

A veces una duda pequeña ocupa más espacio que muchas señales tranquilizadoras. La pregunta no es cómo alcanzar certeza absoluta, sino qué necesitas atender y qué incertidumbre tendrás que tolerar sin revisarlo todo una vez más.

El latino que triunfa afuera y no puede bajar la guardia

Si tu vida en otro país ha dependido de contratos, trámites o condiciones inciertas, conviene separar esas preocupaciones concretas de la vigilancia que continúa incluso cuando no hay una acción pendiente.

El primer trabajo formal, la primera vez con estabilidad, la primera relación que no se rompe a los tres meses. Cada una de estas cosas debería ser celebrada. Y el "y si no" aparece en cada celebración como un invitado que nadie llamó.

Cómo bajarle el volumen

Rick propone algo concreto para cuando el "y si no" se siente al lado. No se trata de pelear con él ni de creerle automáticamente. Se trata de nombrarlo primero y de traer evidencia después.

Puedes nombrarlo: «Ahí está otra vez el y si no». Después revisa brevemente un hecho del presente y si hay alguna acción útil. No conviertas el ejercicio en comprobar una y otra vez que nada malo pasará; esa garantía no está disponible.

A veces toca resolver algo; otras veces, dejar una duda abierta y volver a lo que estabas haciendo. No necesitas ganar cada discusión con el visitante antes de vivir tu día.

De dónde viene el visitante

Rick pide algo más: preguntar de dónde aprendió el "y si no" a cuidar así. ¿De qué época? ¿Qué inestabilidad real lo hizo necesario? ¿Cuándo fue que lo bueno se rompió sin aviso y la vigilancia salvó?

Distinguir pasado y presente puede dar contexto. No se trata de declarar que todo peligro pasó, sino de responder a lo que ocurre ahora con información y apoyos actuales.

Y si el "y si no" se sienta al lado todos los días y no puedes bajarle el volumen solo, el encuentro inicial de US$37.49 con Rick es un espacio para entender de dónde viene ese visitante — sin juzgarte por tenerlo.

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