La llamada que no quieres contestar
Suena el teléfono y es un número local. El corazón se te acelera antes de contestar: ¿y si es del ayuntamiento, del colegio, del banco? ¿Y si hablan rápido y no entiendes? Lo dejas sonar. Después escuchas el mensaje de voz tres veces, con el traductor abierto. Algo tan pequeño como una llamada se vuelve una montaña.
Si vives en Alemania, Italia, Francia, Países Bajos o cualquier país donde el idioma no es el tuyo, sabes de qué hablo. Y si vives en el Reino Unido, aunque hables inglés, quizá también: entender en clase no es lo mismo que entender a un médico que habla rápido y con un acento que nunca habías oído.
Ansiedad igual incertidumbre
Hay una fórmula que uso mucho porque ordena lo que pasa por dentro:
“Ansiedad igual incertidumbre. Y entre mayor sea la incertidumbre, mayor ansiedad.”
— Ricardo De Castro King
Cuando no dominas el idioma, la incertidumbre está en todas partes: en la consulta médica, en la reunión de trabajo, en la carta que llega por correo, en el chiste que todos entienden menos tú. Cada interacción trae una pequeña dosis de «no sé qué va a pasar». Y esas dosis, sumadas, cansan todos los días.
Lo que dice la investigación
Montemitro y colegas revisaron en 2021 la relación entre el dominio del idioma del país de acogida y los trastornos mentales en personas migrantes. De los 41 estudios incluidos, 35 encontraron una asociación negativa: a menor dominio del idioma, más problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
Una asociación no prueba que el idioma cause la ansiedad; también puede ocurrir que la ansiedad dificulte aprender. Pero el patrón es consistente, y cualquiera que haya vivido en otra lengua lo reconoce.
La Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud también lo señala: entre las barreras que enfrentan refugiados y migrantes para acceder a la atención en salud están las barreras de idioma y la falta de intérpretes y mediadores culturales.
El costo invisible: dejar de sonar como tú
Hay algo que los estudios miden peor: lo que se siente pasar de ser una persona elocuente, graciosa y segura en tu idioma a sonar torpe en otro. Es frecuente escuchar «siento que perdí la mitad de mi personalidad». No es vanidad. Es identidad. Lo escribí con más detalle en el idioma prestado y en la vergüenza del acento.
Y cuando tienes hijos que ya hablan el idioma mejor que tú, se suma otra capa: depender de ellos para traducir, sentir que perdiste autoridad, o ver cómo se alejan del español. Lo trato en la crianza de hijos biculturales.
Bajar la incertidumbre, no eliminarla
Si ansiedad es igual a incertidumbre, la pregunta útil no es «¿cómo dejo de tener ansiedad?», sino «¿qué incertidumbre puedo reducir hoy?».
- Prepara por escrito las tres frases clave antes de una cita médica o un trámite.
- Pide que te hablen más despacio o que te lo envíen por escrito. No es molestar: es comunicarte.
- Pregunta si hay intérpretes en hospitales y servicios públicos; en muchos países existen.
- Elige una sola área para mejorar el idioma este mes, en lugar de exigírtelo todo.
- Guarda un espacio semanal donde puedas hablar en tu idioma de lo que sientes.
Termómetro para hoy
- ¿Qué situación en el idioma local evité esta semana?
- Del 0 al 10, ¿cuánta ansiedad me genera?
- ¿Qué parte de esa situación es incierta y qué parte ya sé manejar?
- ¿Qué pequeña preparación bajaría ese número un punto?
No busques llegar a cero. Busca bajar un punto. Así es como la ansiedad aprende que puede tolerar lo incierto. Más sobre esto en ansiedad e incertidumbre.
Señales de que ya no es solo adaptación
Un tiempo de ansiedad al llegar a otro país es esperable. Pero conviene pedir ayuda si notas que:
- Evitas citas médicas, trámites o reuniones aunque sean importantes para ti.
- Te despiertas de madrugada repasando conversaciones que no entendiste.
- Sientes el cuerpo en alerta casi todo el día: tensión, palpitaciones, estómago revuelto.
- Te estás aislando de la gente local y también de tu propia comunidad.
Un lugar donde no tienes que traducirte
Hablar de lo que sientes en tu idioma no reemplaza aprender el del país donde vives. Pero puede ser el lugar donde dejas de traducirte, donde no buscas palabras y donde se entiende lo que no se dice. Trabajo por videollamada desde Colombia, en español; desde Europa, las sesiones caen por la tarde y la noche. El encuentro inicial individual dura 60 minutos y cuesta US$37.49. Si te reconoces aquí, escríbeme.
Fuentes
- Montemitro, C., et al. (2021). Language proficiency and mental disorders among migrants: A systematic review. European Psychiatry.
- Organización Mundial de la Salud, Oficina Regional para Europa. The health of refugees and migrants in the WHO European Region.