Terapia para la dependencia del celular · Online
Te prometiste cinco minutos antes de dormir y miraste el reloj y era la una. No fue la primera vez. Acompañamiento psicológico profesional para entender qué está resolviendo el teléfono en tu día a día —no para juzgar cuánto lo usas— y construir un cambio que sí se sostenga.
El momento que ya conoces
Abres el teléfono para ver un mensaje y varias aplicaciones después ni te acuerdas qué ibas a revisar. Levantas la cabeza y pasaron cuarenta minutos que no decidiste gastar así. Te prometes cinco minutos antes de dormir y terminas mirando la hora: la una, las dos de la madrugada. Después te sientes mal por eso, lo que —otra vez— te deja con todavía menos ganas de hacer algo distinto.
No es que te falte carácter. El teléfono está hecho para engancharte, y casi siempre le está resolviendo algo a tu cabeza en ese momento —aunque no te des cuenta de cuál. Entender ese patrón, sin culpa, es el punto de partida.
Mi enfoque
No miro el uso del celular como un defecto de carácter, sino como una respuesta que tiene una lógica —y que se puede entender y cambiar.
Cuando una recompensa llega siempre igual, tu atención se acomoda y deja de reaccionar tanto. Cuando llega a veces sí y a veces no —un mensaje que sí importa entre diez que no, un video que sí te atrapa entre treinta que no— tu atención se queda pendiente, esperando la próxima. Así funciona una máquina tragamonedas, y así funciona un feed que nunca sabes qué te va a mostrar al deslizar. Que te enganche no es falta de carácter: es cómo reacciona cualquier atención expuesta a ese patrón.
Casi siempre el teléfono está resolviendo algo más: aburrimiento en una fila o una reunión, ansiedad que baja un poco al tener las manos ocupadas, una conversación difícil que se puede posponer un rato más revisando el teléfono, el silencio de quedarte a solas con tu propia cabeza. El teléfono casi nunca es el problema en sí: es la solución que encontraste para otro problema.
Borrar las apps, dejar el teléfono en otro cuarto, apagar todo un fin de semana: son intentos válidos, pero atacan el síntoma y dejan intacto lo que el teléfono estaba tapando. Ese aburrimiento, esa ansiedad o esa conversación pendiente siguen ahí, así que el impulso vuelve. Trabajamos identificando qué función cumple el uso y construyendo un cambio que puedas sostener.
Quién te acompaña
Soy psicólogo clínico con más de 15 años de experiencia, con formación en terapia familiar sistémica. Pero antes que los títulos, te ofrezco una presencia: alguien que escucha sin apurarte y sostiene contigo lo que hoy se siente difícil de cargar a solas.
Este patrón se transita mejor acompañado/a. Si sientes que es el momento, demos juntos el primer paso —a tu ritmo, sin compromiso.
Maestría en Terapia Familiar Sistémica
Universidad Simón Bolívar
Psicólogo clínico
Más de 15 años de experiencia
Docente universitario
Formación e investigación en psicología
Enfoque sistémico-relacional
Basado en evidencia
Ya lo intentaste
Probablemente ya instalaste una app que bloquea el teléfono después de cierta hora. Quizás lo dejaste cargando en la cocina para no tenerlo en el cuarto. Tal vez borraste una red social entera un domingo, decidido/a, y la reinstalaste dos semanas después. Nada de eso estuvo mal —fueron intentos razonables con la información que tenías. Volviste porque esas estrategias cambian el acceso al teléfono, pero no tocan lo que el teléfono estaba resolviendo: si el aburrimiento, la ansiedad o la necesidad de evitar algo seguían ahí, el teléfono —o algo parecido— encontró la forma de volver. Eso se trabaja distinto: no con más fuerza de voluntad, sino entendiendo qué hay debajo.
Terapia para latinos, aquí y en el exterior
Atiendo en línea a personas en Colombia y en el exterior. Y hay algo que veo seguido en consulta con quien migró: el teléfono no es solo entretenimiento, es el hilo real con los que se quedaron —el grupo de la familia, la videollamada del domingo con la mamá, las fotos que manda la hermana. Un consejo de apagar el celular ignora eso por completo: para un migrante, soltar el teléfono se puede sentir como abandonar a los que quedaron allá.
Por eso no se trata de usar menos el teléfono en general. Se trata de distinguir la videollamada del domingo del scroll sin rumbo a la una de la mañana —son cosas distintas, aunque pasen por la misma pantalla. Eso lo miramos con cuidado, sin meter todo en la misma bolsa.
Cómo empezamos
Escribes por WhatsApp o dejas tus datos en el formulario. Reservamos una primera sesión de 60 minutos por videollamada, a tarifa reducida (50%).
En esa primera sesión miramos en qué momentos aparece el uso del teléfono que te preocupa y qué has intentado ya. Sin diagnósticos apresurados: solo entender contigo qué está pasando.
Decides con la experiencia, no a ciegas. Si sientes que es para ti, acordamos un acompañamiento a tu medida. Si no, te orientaré igual hacia lo que necesites.
El teléfono casi nunca es el problema. Es la solución que encontraste para otro problema —y esa es la que vale la pena entender.
— Ricardo De Castro King · Psicólogo
Tu primer paso
Una primera sesión para conocernos y definir tu proceso. A tarifa reducida porque decidas con la experiencia, no por compromiso.
60 minutos · Videollamada · 100% confidencial
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A veces el uso del teléfono está atado a otro proceso —ansiedad, dificultad para estar a solas, evitar algo puntual. Si quieres mirar primero esa parte, aquí tienes más sobre cómo acompaño la ansiedad.
Terapia para la ansiedadAntes de agendar
No aparece así en el manual diagnóstico para el uso general de pantallas en un adulto. Lo que trabajamos en consulta es el patrón de uso que te está costando algo —tiempo, sueño, presencia con la gente que quieres— y qué función cumple ese uso para ti. Eso lo definimos juntos, sin ponerle una etiqueta apurada.
Las apps de bloqueo y el detox digital actúan sobre el acceso al teléfono. La terapia trabaja lo que el teléfono está resolviendo para ti —aburrimiento, ansiedad, evitación, soledad— que sigue ahí aunque bloquees el acceso.
Varía según tu situación; lo definimos juntos después de la primera sesión.
Sí. Atiendo en línea a personas en Colombia y en el exterior, por videollamada, con horarios que se ajustan a distintas zonas horarias.
US$25 (50% de descuento sobre el valor regular de US$49.99), 60 minutos por videollamada.
También acompaño en terapia
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